El Gobierno capitalino puso en marcha un programa de reforestación urbana que contempla plantar un millón de árboles hacia 2030, principalmente en zonas de la Ciudad de México con menor cobertura vegetal y mayores afectaciones por las altas temperaturas.
La estrategia, encabezada por la jefa de Gobierno, Clara Brugada Molina, tendrá como prioridad las alcaldías del oriente de la capital, donde se concentran algunas de las zonas con mayor necesidad de arbolado y presencia de islas de calor.
El Programa de Reforestación Urbana 2026 arrancó en el camellón de Canal de Tezontle, en la alcaldía Iztacalco, y plantea intervenir banquetas, camellones, avenidas y otros espacios urbanos donde actualmente existe poca o nula vegetación.
La meta del gobierno capitalino es alcanzar la plantación de un millón de árboles para 2030, con un ritmo previsto de 200 mil ejemplares anuales. Para este 2026 se contempla inicialmente la plantación de 100 mil árboles.

Entre las demarcaciones consideradas prioritarias se encuentran Gustavo A. Madero, Venustiano Carranza, Iztacalco, Iztapalapa y Tláhuac, debido a la necesidad de incrementar su cobertura arbórea.
La estrategia busca que la reforestación no se limite a aumentar el número de árboles en la capital, sino que contribuya a disminuir las temperaturas en zonas urbanas, mejorar la calidad ambiental y reducir las desigualdades existentes en el acceso a espacios verdes.
Para determinar los puntos de intervención, el Gobierno de la Ciudad de México contará con el acompañamiento técnico de WRI México, con el objetivo de identificar las zonas más vulnerables ante las islas de calor y orientar la plantación hacia los sitios donde el arbolado pueda generar un mayor impacto ambiental.
El proyecto también contempla la participación de la ciudadanía. Las autoridades prevén lanzar una convocatoria para que habitantes de la capital permitan la plantación de árboles frente a sus viviendas, además de involucrar a escuelas de educación básica en las labores de reforestación.
Con esta estrategia, la administración capitalina pretende transformar espacios actualmente dominados por concreto y asfalto, particularmente en el oriente de la ciudad, y avanzar hacia una distribución más equitativa de la infraestructura verde.

